Rostro de ampollas,
ásperas garras.
De nada te sirve,
la sonrisa seductora.
La oscuridad de tu alma,
esconde un secreto.
La muerte te acecha,
hacedor de promesas.
Recuerdo
cada trazo de tu faz.
La particularidad de tus manos
podría dibujarlas en un instante.
La imagen sobre el papel
del hijo cadáver.
Desnudo tu cuerpo
repulsivo como tu talante.
Te temía
aún te temo.
Me sobrecojo al pensar
que convergeremos.
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