Cúmulo de disonancias,
rodean la atmósfera.
Aquella sustancia tiene,
ligereza de pluma negra.
El verbo,
un narcótico venenoso.
Y persiste el trajín.
Los hechos, no se consuman.
He perdido el rumbo.
Un vaho de sensaciones,
estrangula con firmeza.
Toda la adversidad,
es un antojo de ultraje.
Contemplo mi sombra,
que se derrumba en el asfalto.